Post: Gasolina, comida y cuentas: el presupuesto de los guatemaltecos se queda cada vez más corto

El precio de los combustibles se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza para quienes dependen de un vehículo para trabajar o movilizarse. En agosto se han registrado variaciones importantes en los precios y recientemente el Ministerio de Energía y Minas reportó una reducción de Q2.69 en la gasolina superior y Q2.72 en la regular respecto al monitoreo anterior.

Sin embargo, las familias no solo enfrentan el gasto de llenar el tanque. El combustible tiene efectos sobre el transporte y los costos de distribución, mientras los alimentos también presentan incrementos en determinados productos. En lo que va de 2026, por ejemplo, el aceite vegetal y los huevos han registrado aumentos importantes en sus precios.

El resultado es un presupuesto familiar cada vez más limitado. Comprar menos, buscar marcas económicas, reducir el consumo de determinados alimentos o eliminar gastos considerados no esenciales son decisiones que forman parte de la rutina de muchos hogares.

“Ya no puedo comprar como antes. Si gasto más en gasolina, tengo que quitar algo del supermercado. Al final uno termina escogiendo qué necesidad puede esperar”, comenta José Ramírez

Mientras los precios siguen condicionando las decisiones de consumo, crece la presión para que las autoridades presenten soluciones que permitan proteger el poder adquisitivo de los trabajadores.

Para las familias, la discusión económica dejó de ser una cuestión de cifras: se refleja directamente en lo que pueden poner sobre la mesa cada día.

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